




La marca necesitaba una identidad clara dentro del streetwear, con la capacidad de destacar en un entorno saturado y conectar con un público joven. El reto era construir algo visualmente fuerte, adaptable a producto y coherente en digital.
Bounce Street Club nace desde el movimiento.
El rebote como punto de partida: ritmo, energía y repetición. Inspirada en el básquet, pero llevada a un lenguaje más amplio, donde la calle, el estilo y la actitud hacen parte del mismo sistema.





La identidad se construye desde el contraste.
El negro mate funciona como base, permitiendo que el color tome protagonismo: azul eléctrico y naranja neón como acentos principales, acompañados por blanco hueso para equilibrar el sistema.
Los recursos gráficos parten del balón y su lógica: líneas, tensión, ritmo y sensación de movimiento constante.
La tipografía es directa y funcional, pensada para adaptarse tanto a prenda como a entorno digital.


Como resultado tenemos un sistema visual claro, reconocible y fácil de aplicar.
Bounce Street Club se presenta como una marca con carácter, preparada para destacar en producto, redes y cualquier punto de contacto.
